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Ya hace tiempo que llevo pensando en hacer una historia de Doom, pero nunca tuve la suficiente inspiración ni originalidad para hacer una que mereciera la pena. Finalmente, aquí dejo el primer capítulo de una: un extraño cross-over entre Heretic y Doom. Y cuando digo extraño, digo realmente extraño... ¡Atención, no aparece el Doomguy- pero tampoco el HereticGuy (Corvus)! Así que si buscáis ese tipo de historias aquí no lo encontraréis. En fin, espero que os guste. Igualmente, tanto si gusta como si no tengo pensado publicar más capítulos. Aunque, obviamente, siempre se agredece que a la gente le guste tu trabajo. xD
EL CREPÚSCULO DE LOS DOOMERS
Capítulo 1) R E C U E R D O S
"Antaño me habían llamado pirómano. Nunca me gustó ese apodo, que además me pusó mi hermana en cuanto se enteró de lo mío. Bueno, al menos ella no me despreció y miró raro como mi padre, y de mi madre ya ni hablar. Sospecho que aún estaba en casa por el miedo que tenían a mi don... Pero ya no más. No desde la llegada de los demonios a nuestro mundo. No desde ese día maldito en la historia de la humanidad.
Al principio todos me miraban con odio y miedo, odiaban mi don. Y yo también por esas mismas razones, todo sea dicho de paso. Pero ahora no podría vivir sin él, ni quisiera ni por un momento perderlo, soy simplemente uno más. Uno de de muchos. Me siento a gusto; me siento como en casa. Aunque, la verdad, mi casa fue destrozada aquel fatídico día, pero me la sopla... Estoy mejor ahora.
Recuerdo que todo empezó una fría tarde de otoño... Yo salía del instituto, con la cabeza por lo bajo. Podría decir que era porque había suspendido en matemáticas, pero me estaría haciendo el bueno... No, no era eso ni mucho menos. Estaba harto de esconder quien era a los demás, de no poder mostrar mi don, algo muy distinto a los de las mates, creo yo. Pero no decía nada de ello aunque tuviese ganas de explotar, sabía lo que era que te mirasen con ojos de pánico, que convirtieran tu cara en la de un monstruo...
Sí, lo sabía. Lo sabía, y muy bien... Y sabía que si veía eso en el instituto cada día me acabarían dando ganas de incendiarlo y hacerlo arder hasta los cimientos. Irónicamente, no hizo falta, aunque no por la vertiente que uno se imaginaría. Ese día todo cambió, desde como me veía la gente, hasta la suerte del instituto.
Un trueno resonó en la lejanía. Pronto se hizo oscuro, mucho más rápido de lo normal. Un cúmulo de nubes se empezó a formar a velocidad de vértigo, tapándolo todo y sepultando el mundo bajo un manto de oscuridad. Ni en el invierno más sombrío la oscuridad era tanta. Se oían murmuros a mi alrededor, todo el mundo se quedó mirando al cielo, atontados, mirando el anti-natural espectáculo con miedo. No sabían lo que yo. Ellos tenían miedo, y bien que hacían, pero yo si lo noté: algo muy gordo se aproximaba, y no era nada bueno. Así que mucho antes que nadie di el primer paso. Corrí, corrí y corrí. Algunos me miraron mal, otros me imprecaron, y hasta tuve algunos imitadores. Pero eso al final no tuvo importancia.
Antes de que pudiera llegar a dentro del edificio del instituto una tormenta como jamás se había visto antes asoló la ciudad: fragmentos de hielo del tamaño de pedruscos caían del cielo. Uno impactó justo delante mío, apenas me dio tiempo de entrar al instituto. Los que venían detrás mío no fueron lo suficientemente rápidos y sucumbieron al instante. Entonces todo ocurrió como un espectáculo de horror: Horror y fantasía.
Los fragmentos de hielo perforaron el techo, haciéndolo combarse y hasta caer. Yo fui lo suficientemente listo como para esconderme en el sótano, pero incluso alí dudaba que estuviera seguro. Algunos fueron también inteligentes y buscaron sistemáticamente sitios seguros donde guarecerse. Los pedruscos llevaban ya medio techo arrancado y el resto parecía un queso de Gruyere. Pero eso solo era el principio, esta anti-natural catástrofe tenía más guerra que dar. Joder, ya lo creo que sí... Pobres ilusos, en cuanto notaron que el hielo dejó de caer miraron y salieron. Intenté avisarles, pero no me escucharon. Tampoco les culpo, ellos no podían percibir la cantidad ingente de magia reprimida en la tormenta que amenzaba con caer sobre nosotros.
Una explosión gigantesca partió la tormenta, que dejó a la vista un negro absoluto. La onda expansiva los lanzó lejos de mi. Supongo que los mató del impacto; yo sobreviví debido a que aún estaba a seguro. Alguien más debió salvarse, pues recuerdo que algo me tocó, me arrastró hasta lo más profundo del sótano y cerró la puerta.
No podía creer que nada de eso estuviera ocurriendo. Recuerdo que me hablaba, pero no le hacía caso, fuera quien fuera. Igualmente, no vivió para decirme su nombre. Pude notar como un manto de magia se extendió por todas partes, su extensión era infinita, debo imaginar que abarcó todo el planeta. Solo sé actualmente que todo el que no poseía el don de la magia murió. La gran cantidad de magia liberada me abrumaba y me hacia sentir mal, débil y enfermo, pero me fascinaba de tal manera que abrí la puerta del sótano y salí afuera. Entonces llegaron.
Los vi primero como una mancha en la niebla de polvo que se había levantado de las ruinas. Era de noche... Bueno, en realidad no, porque la oscuridad ya no estaba, y sin embargo el cielo era del color más negro que jamás el ojo humano haya visto. Recuerdo que les lancé bolas de fuego, aterrorizado, y a alguno logré derribar, pero eran muchos. Salí corriendo, intentando huir, estaban por todas partes. Por casualidad encontré la entrada a la línea del metro. Entré, guiado por una leve esperanza. Los monstruos no me siguieron... No entendí el porque hasta que fue demasiado tarde..."
No supe el verdadero nombre de los monstruos hasta mucho después, pero si recuerdo su hedor con perfección, su halo de maldad claramente perceptible... Y no permitiré que acaben conmigo esos hijos de perra. Estoy preparado para luchar, pero no estoy solo... Las hordas de D'Sparil tendrán que vérselas con nostros: no soy el único con poderes en este mundo. Ya no soy un pirómano loco, ni un monstruo... No, eso se acabo por siempre más. No... soy un luchador de la libertad, soy uno de muchos: soy un doomer.




- Cross hack